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Mi abuela Felipa y el ovillo de lana

Mi abuela Felipa es la primera de la generación de tejedoras, bordadoras. 

Recuerdo la habitación donde mi abuela tenía los hilos, las lanas, las agujas, las tijeras y su máquina de coser

Ella cogía el ovillo de lana y con las agujas tejía con delicadeza sus calentitas toquillas para el frío invierno, siempre hubo en casa toquillas de la abuela.

Mi abuela me enseñó a coger las agujas y entrelazar la lana entre los dedos. 

Yo con el tiempo también tuve mi ovillo de lana y era de colores pasteles y empecé a tejer. 

Al principio tejí con ilusión, luego la lana parecía tener hebras de lija y me fue cortando las manos. 

Había visto que las carniceras utilizaban guantes de metal para cortar la carne y proteger sus manos, así que me puse guantes de metal y seguí tejiendo. 

Las manos ya no me sangraban, pero tampoco las sentía.

Llegó un día en el que mis hijas también tuvieron su ovillo de lana, pero no les pude enseñar a tejer

Eché la vista atrás y vi a mi abuela, que me miraba…, la sentí cogerme las manos y quitarme los guantes de metal. 

Hacía tiempo que la lana ya no tenía fibras de lija, pero no me había dado cuenta. 

Me colocó las agujas entre las manos y entrelazó la lana entre mis dedos y sentí la caricia de la lana en mi piel

Hoy estoy sentada junto a mis hijas, tejiendo nuestras vidas, deslizando la lana entre nuestros dedos.

Te invito a seguir leyendo mis relatos

Te he compartido el primero de mis relatos de mi libro Mi abuela Felipa y el ovillo de lana. ¿Qué te ha parecido? Es un relato escrito con mucho amor y dedicación, desde el alma.

Es como una mochila en la que he descargado un peso muy grande, pero al mismo tiempo, estoy eligiendo los mejores elementos para emprender un viaje, el viaje de mi vida.

Y ese viaje soy yo misma, la mujer que día a día se enamora de sí misma y que quiere compartir este amor contigo. Si te animas a continuar leyendo, te aseguro que descubrirás mucho más. ¡Bienvenido/a a mi mundo!